Los matraces aforados son instrumentos de medición volumétrica de precisión que se utilizan para preparar soluciones con un volumen exactamente definido. Constan de un cuerpo (bulbo) con un cuello largo y estrecho, en el que se encuentra una marca de aforo correspondiente al volumen nominal. Los matraces aforados de pequeño volumen, cada vez más utilizados en los métodos analíticos modernos, pueden volcarse con mayor facilidad debido a su reducida superficie de apoyo y a una posición menos favorable del centro de gravedad. Una alternativa son los matraces aforados de forma trapezoidal. Gracias a su centro de gravedad más bajo y a una superficie de apoyo considerablemente mayor, ofrecen una estabilidad mucho mayor que los matraces aforados convencionales de volumen comparable. Por lo general, los matraces aforados pueden cerrarse con un tapón esmerilado adecuado. Los matraces aforados de vidrio ámbar ofrecen protección contra la radiación UV en comparación con las versiones de vidrio transparente.
Los matraces aforados están calibrados «In» (para contener), lo que significa que, cuando se llenan correctamente hasta la marca de aforo, contienen exactamente el volumen indicado. Se ofrecen en las clases de precisión A y B y, en ocasiones, también con un cuello más ancho y una tolerancia ligeramente mayor, identificados alternativamente como «AW» o «BW». Los matraces aforados se utilizan especialmente para completar hasta un volumen definido las muestras que se van a analizar y para preparar soluciones o diluciones de concentración definida. Esto último incluye soluciones patrón para valoraciones y series de diluciones.
1. Pasar al matraz aforado la cantidad exactamente pesada de sustancia o un concentrado líquido estándar.
2. Llenar el matraz con agua destilada hasta la mitad aproximadamente y agitar el matraz para facilitar la disolución o bien el mezclado.
3. Adicionar agua destilada hasta llegar casi al aforo.
4. Llenar el resto del volumen utilizando un frasco lavador (o una pipeta) hasta que el menisco se ajuste exactamente a la altura de la marca. Importante: ¡la lectura tiene que efectuarse a la altura de los ojos! La pared de vidrio por encima del aforo no debe mojarse.
5. A continuación, tapar el matraz y agitarlo invirtiéndolo varias veces para facilitar el mezclado.